Considero que un líder con inteligencia emocional es aquel que sabe comunicarse con claridad en cualquier situación, especialmente cuando se presentan momentos de presión o conflictos. Es firme con las decisiones, objetivos y expectativas, pero también empático y consciente de cómo sus acciones y palabras pueden impactar en su equipo. Para mí, también es importante que un líder no solo se enfoque en obtener resultados, sino en ayudar a las personas a crecer, brindándoles retroalimentación, confianza y oportunidades para desarrollar sus habilidades.