La congruencia y la honestidad en el trabajo son fundamentales, ya que crean un ambiente de confianza y respeto. Cuando los empleados practican estos valores, se vuelven más confiables y éticos, lo que fortalece la colaboración y la cohesión del equipo. La congruencia entre lo que decimos y hacemos refuerza nuestra credibilidad, mientras que la honestidad facilita la resolución de conflictos y mejora la toma de decisiones. En conjunto, estos valores construyen una cultura organizacional sana y productiva, donde todos pueden prosperar y trabajar juntos de manera efectiva.